
El Coordinador del Instituto para la Producción Popular (IPP) y ex Presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) durante los dos primeros mandatos de kirchnerismo conversó con Mauro Cavallín y Ramiro Coelho sobre su libro, dónde explica el papel que debe jugar el Estado a la hora de promover la producción popular.
”Hubo un Estado transformador, que fue el peronismo del 43 al 55, que modificó estructuras en favor de los trabajadores”, explicó Martinez. De esta manera diferenció la primera experiencia política justicialista del modelo de gestión estatal desarrollado por el kirchnerismo al que caracteriza en su libro como un Estado de Bienestar que, si bien tuvo la voluntad de transferir recursos a los sectores trabajadores, no logró desarrollar un modelo que pusiera un límite a la gran capacidad del capital transnacional de apropiarse del fruto del trabajo de los argentinos.
“Hay que llevar al centro del escenario la atención de las necesidades comunitarias en lugar del lucro como objetivo de la organización productiva y social”. De esta manera caracterizó el rol que debe jugar dicho «estado transformador» y tomó como ejemplo la situación actual del INTI. “El INTI es un escenario privilegiado de esa contradicción que señaló. Hoy está conducido por gente sin antecedentes ni conocimientos sobre el tema, que se maneja en términos economicistas inmediatos y, seguramente, irán hacia un proceso de desguace debido a que hoy este tipo de instituciones han perdido interés para el sector de capital concentrado”.
Posteriormente contrastó la actual gestión del Instituto con la suya durante los dos primeros gobiernos kirchneristas. “Nosotros hicimos desarrollo regional y desarrollo local con mucha fuerza. Incluso entramos en contradicción con la cultura de parte del personal del INTI y de sectores del gobierno de aquel entonces, que venían muy cómodamente trabajando con un esquema mercantilista”. De esta manera explicó la diferencia entre una gestión estatal que pone en el centro a la rentabilidad, a través de la venta de servicios a privados, por encima del desarrollo de la innovación tecnológica, que impulse la producción de las pequeñas empresas, las cooperativas y las diversas formas de producción popular.
“Argentina está en condiciones de desarrollar innovación tecnológica y ponerla a servicio de la producción popular”, afirmó Martínez, y citó la experiencia del INVAP como un ejemplo de ello. “Este proyecto no solo fue pensado para poner satélites en órbita, sino para desarrollar tecnología que permita producir diversos bienes de consumo con tecnología propia” y explicó posteriormente que “esta visión fue dejada de lado debido a la fuerte presión de las empresas extranjeras”.
Finalmente señaló que para que un “estado transformador” pueda desarrollarse, se debe generar un cambio en la subjetividad popular. “El neoliberalismo ha calado muy hondo en nuestra cultura y es necesario generar un cambio radical” afirmó. “Debemos convencer a los sectores populares que se debe controlar el flujo de divisas y poner fuertes condiciones para la inversión extranjera para que, por lo menos, no se lleven más de las que ingresan”. Para ello, aclaró que es necesario dar alternativas de inversión en empresas estatales que impulsen el desarrollo nacional.
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