
Al igual que con Raquel Papalardo, rectora del colegio Mariano Acosta, a quien el Gobierno porteño decidió jubilar de oficio – aunque, luego, con movilizaciones y el rechazo de toda la comunidad educativa, pudo volver a su cargo -, el Ministerio de Educación de la Ciudad, que conduce Soledad Acuña, intimó a Susana Reyes, directora del Instituto Isauro Arancibia, al que asisten 300 alumnos en situación de calle o extrema vulnerabilidad, a jubilarse en inmediatamente.
Reyes explicó en Desde el barrio que la intimación llegó «antes del receso escolar (de invierno), creo que el último día de clases. La verdad que fue sorpresivo. Hay muchas irregularidades con nuestra escuela, el Gobierno está postergándolo y quizá la forma más fácil es sacarme del medio».
La docente relató que «el Isauro nació hace 19 años como un centro educativo para adultos y hoy se convirtió en una escuela que tiene Primario, Secundario y jardín maternal. Nació con una maestra, que era yo, y 10 estudiantes, pero ahora hay 300 alumnos, 50 trabajadores, talleres de oficios, emprendimientos. O sea, tienen que cambiarle la legalidad, es una escuela y eso es lo que no están haciendo». O sea, si Reyes se jubila, su «cargo no existe, no hay nadie que lo pueda cubrir porque no existe, porque no crearon la escuela, sigue como un centro educativo. Y un centro educativo, legalmente está compuesto por un maestro con 10 alumnos. Entonces, es una escuela pero ellos no la crean. Al sacarme a mi, se pierde mi cargo y no pueden poner otro director, porque no existe legalmente el cargo. El hecho de que me apuren para jubilarme implica que quede un vacío para que ellos puedan poner cualquier coordinador».
En este contexto, Reyes planteó que «lo que necesitamos es que el Isauro quede como una escuela y quede para siempre. El Instituto tiene existencia en sí mismo, pero le falta la legalidad y ellos saben que es algo que nunca pudimos lograr porque se oponen, es su forma de presión».
Al Instituto concurren alumnos en situación de calle y de extrema vulnerabilidad a quienes, desde que el macrismo asumió el Gobierno nacional, han sufrido «una caída terrible. Hay muchísimos más pibes en la calle y, sobre todo, el tema de la falta de esperanza porque hay mucha más presión de la Policía, están mal ellos, es muy difícil. Desde ya, la situación de calle es desgarradora y terrible y nosotros lo vemos todas las mañanas cuando llegan, en la situación y en el estado en que están y vienen a estudiar. Eligen estudiar y vienen a la escuela todo el día».
En este marco, indicó que «estamos todos indignados con las palabras de Esteban Bullrich (ex Ministro de Educación Nacional y precandidato a senador por Cambiemos) diciendo que lograron meter a un pibe en cana por día ¡¿cómo puede decir eso?! Los maestros adoramos que el pibe venga a la escuela pública, celebramos cada pibe que se acerca al Isauro. Pero no, ellos tratan de destruir. Como ellos son empresarios, no hacen gestiones de Gobierno, no están administrando un Estado para el beneficio de los argentinos, entonces tratan a la gente como sus empleados».
Respecto al accionar para frenar esta intimación, Susana comentó que «apelamos con el sindicato y ahora estoy esperando a ver que pasa» y en cuanto al apoyo de los alumnos y la comunidad educativa, la directora señaló que los chicos «son hermosos, defienden lo suyo con uñas y dientes, como hicieron con la escuela). Los pibes son los protagonistas». Además, sostuvo que «la Legislatura porteña está apoyando, lo que pasa es que Soledad Acuña no quiere para nada a nuestra escuela, rechaza hablar del Isauro, entonces está difícil que lo vote el bloque mayoritario (del oficialismo)».
Finalmente, concluyó que hoy «hay menos solidaridad, hay miedo, todo cuesta más y estamos viviendo un momento muy feo, muy difícil. Estos días son impactantes. Sabíamos cómo venía la mano, pero a veces todo se hace más claro y duele muchísimo».
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