
*Por Fernando Protto
Hoy, 10 de octubre, comienza la semana santa del peronismo. Perón es obligado a renunciar como Vicepresidente, Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo, debido a sus acciones de gobierno, a favor de los trabajadores, que le generaron el odio de varios sectores de poder como los industriales, los partidos políticos, la bolsa de comercio, los terratenientes y algunas potencias extranjeras. Para unos era la reencarnación de Musollini, para otros un Stalin a la criolla, para las potencias extranjeras un general nacionalista y popular. La mentira del fascismo o comunismo peronista era pour la galerie, a los verdaderos dueños de la Argentina les molestaba que un general tuviera el apoyo de dirigentes que provenían del comunismo, socialismo y el anarquismo, que jóvenes trabajadores y trabajadoras lo apoyaran, que el explotado peón rural se sintiera protegido, que intelectuales anti liberales lo apoyaran o que la cultura popular viera en él un líder distinto. Solo unos pocos sabían realmente por qué odiaban a Perón y no era por dejar entrar nazis con permiso de la Cruz Roja Internacional y el Vaticano (con firma del Papa incluida).
Cuando lograron que viejos integrantes del Grupo de Oficiales Unidos (G.O.U), le hicieran un planteo a Farrel, sobre el ascenso político y social que tuvo el coronel Perón en el gobierno y en los trabajadores, el poder de los grandes industriales y terratenientes, sumado al de EE.UU. y el Reino Unido, buscaba poner de presidente constitucional o de facto, a alguien más parecido a un Somoza, un Trujillo o un Batista, sumar un nuevo país bananero para la América del Sur, esa era la moda ese era el estilo. Pero el coronel del pueblo les jugo en contra, agarró el micrófono (gracias al apoyo que todavía le quedaba en el ejército y la iglesia) y pudo dar un acto de cierre a su gestión a varios miles de manifestantes y a todo el pueblo de la nación por Radio del Estado. Por otro lado, comisiones de delegados, dirigentes políticos sueltos y gremios de la CGT fueron organizándose más allá del líder, para poder marcarle la cancha a aquellos que no querían a Perón pero que más detestaban sus medidas.
Pero que le preocupaba a las potencias triunfadoras de la 2da Guerra Mundial, si ellos pusieron a muchos dictadores o presidentes perpetuos en Latinoamérica, África y Asia. ¿En qué se diferenciaba este líder anticomunista y pro capitalismo de otros? ¿Qué les molestaba del supuesto Hitler latino si apoyaba el ascenso de militares de origen judío y que después apoyo la formación del estado de Israel? Lo que les molestaba era que las reformas sociales no eran reformas; que el trabajador no seguía porque sí, sino por lo que había logrado; porque el obrero se sentía dignificado y no solo ayudado; porque su poder se construyo con claro apoyo popular y no con apoyos partidarios y que los jóvenes trabajadores y trabajadoras se sentían con capacidad de ser poder con él. Este coronel no era el típico militar, era más parecido a Zapata, a Sandino o a Prestes. Era un pragmático que cuando vio que los poderes político y económicos le daban la espalda a su modelo de país, encontró en la clase obrera, una fuente de apoyo real que no podía negarse a desaprovechar. Pero el pueblo también se dio cuenta que, en esa caja de herramientas que es la historia, había una posibilidad de terminar con los años de resistencia y padecimiento.
Por eso el problema nunca fue el nacionalismo, el anti liberalismo o el autoritarismo, sino que el apoyo popular surgía directamente del pueblo porque ahora el poder no lo tenían los mismos que siempre, sino porque iba llegando hacia el pueblo. Por eso me fui haciendo peronista…
